Reflexión de Fin de Año 2020

Estamos a últimos días del año y es conveniente poder mirarlo en retrospectiva y ver cómo lo hemos transitado. En este año 2020 ha traído consigo muchos cambios que para bien o para mal ha modificado nuestros estilos de vida, incluso hemos tenido que hacerle frente a una pandemia.

Muchas personas han perdido a sus seres queridos, su trabajo, estabilidad económica, tener que dejar o cambiarse de escuela, entre otros momentos bastante difíciles que han requerido de mucha fuerza para poder sobrellevarlos. Sin embargo, este año también trajo consigo el aislamiento social, que para algunos permitió trabajar y/o estudiar desde casa y así contar con más tiempo para acercarse más a la familia y con quienes conviven, reflexionar, practicar algún hobby olvidado, planificar nuevos proyectos ya sea por afición o para sobrellevar económicamente la situación e incluso para practicar el desapego, reconociendo que la felicidad se encuentra dentro de nosotros y no en las cosas.

Sea cual fuera la situación que hayamos tenido que transitar, como consecuencia de estos cambios inevitablemente surgen emociones y es importante poder mirarlos, validarlos y aceptarlos tal cual los sintamos. Así que si estás leyendo estas líneas, ten presente que:

Es válido que el 2020 para ti haya sido un gran año, pero también es válido que el 2020 para ti, haya sido un año terrible. Es válido que el 2020 haya sido una lección de mucha gratitud, pero también es válido que lo último que sientas por el 2020 sea gratitud. Es válido sentir que el 2020 te dio mucho, pero también es válido tener rabia porque te quitó casi todo. Es válido sentir aprecio por el 2020, pero también es válido que quieras que se acabe pronto .

(Dra.Vilma Chuquiure Córdova)

Recuerda que todos los sentimientos son válidos, no hay buenos ni malos. Puede que algunos causen incomodidad, pero están allí para darnos información sobre nuestras necesidades y muestran también nuestra comunicación interior (qué nos decimos a nosotros mismos cuando estamos tristes, asustados, felices, entre otros). Las emociones y los sentimientos son señales que cumplen una función adaptativa, social y motivacional. Por lo que serán nuestros aliados para nuestro desarrollo personal.

Para finalizar este 2020, sería sustancial poder darnos un espacio de mirarnos, escucharnos y ver qué estamos sintiendo para culminarlo e ingresar al siguiente año con nuevas metas.

  1. Cierra tus ojos y recapitula mes tras mes todas las vivencias por las que has transitado durante este año.
  2. Permítete sentir y escuchar tu cuerpo (todas las emociones se acompañan de cambios fisiológicos: palpitaciones, temblores, sonrojarse, etc.).
  3. Reconoce qué necesitas (ganas de qué te provoca) al sentir esas emociones y si se puede conviértelas en acción (abrazar o comunicarte con alguien, golpear algo –sin lastimarnos ni lastimar, llorar, etc).
  4. Escribe sobre lo que sientas de ser posible, ayudará a canalizar la emoción de una manera saludable.
  5. Por último, haz un cierre escribiendo lo que quisieras lograr el próximo año (ya sea metas profesionales, con la familia, sueños). Luego, desglosa cada una de estas metas en objetivos más específicos a fin de que nos encaminen de cómo conseguirlos.

Nuestra salud mental es lo más importante que debemos cuidar. Pues nuestras emociones y pensamientos guían nuestra predisposición y actitud hacia la vida. Detenernos a pensar sobre lo que hemos atravesado y lo que queremos a futuro supone planificarnos y replantearnos objetivos de vida que nos dan un norte. A pesar que estos puedan cambiar con el tiempo, brinda una serie de oportunidades de mejora a nivel personal, social y académico o profesional.